Los trastornos del aprendizaje (TA), son de base, principalmente neurobiológica, con algún componente genético. Además, de ser la mayor causa de fracaso escolar; pueden afectar: al lenguaje de forma oral o escrita, al cálculo matemático, a la capacidad para prestar atención, a concentrarse, como también aprender a organizarse y planificar adecuadamente las tareas.

 

Si estas dificultades persisten, pueden tener una repercusión negativa en el proceso de adaptación del niño durante toda la escolaridad, influyendo en el ámbito académico, emocional, familiar, etc. La baja autoestima, junto con los malos resultados escolares, a menudo les sumergen en un círculo vicioso de difícil orientación y nefastas consecuencias tanto a nivel personal, como social. Los alumnos/as con TA, pueden llegar a padecer con mayor frecuencia, trastornos emocionales secundarios: depresión, ansiedad, estrés desmesurado, ataques psicóticos, etc.

 

El principal tratamiento para los trastornos de aprendizaje es la reeducación, se basa en la adaptación del trastorno y la búsqueda de estrategias para compensar las dificultades.

 

A continuación, propongo 5 actividades para trabajar la lectura y escritura, sobre todo para niños en los que observéis algún signo y/o dificultad en el desarrollo de la lectoescritura, entre los 4 y 8 años:

 

  1. Lectura oral: leer en voz alta les ayudará en la mejora de fonemas, además del ritmo, la pronunciación y la entonación. Los ejercicios de comprensión lectora son ideales para la estimulación del habla, en cualquier idioma.
  2. Escuchar y repetir palabras: en mi paso por la escuela infantil La Farga, para trabajar el desarrollo de la lectoescritura en la clase de P4, a veces distribuía las vocales por el aula y en voz alta les decía una palabra. Por la inicial, tenían que encontrar la vocal correspondiente y repetir la palabra. Así aprendían a identificarlas, mejorar la pronunciación y ganar en confianza.
  3. Escribir, leer y representar oraciones: es beneficioso exponerse para perder el miedo, y relacionarse con los sonidos de una manera más consciente. La idea es, por ejemplo, pedirles que escriban una oración corta, y por grupos, su compañero otra, hasta crear un cuento. Luego, leer cada uno su parte al resto de la clase.
  4. Elaborar enunciados: en la misma línea que la anterior, se recomienda apostar por frases sencillas y con un alto componente emocional, para despertar el interés de los niños en la elaboración e investigación, por su propia cuenta, de contenidos en libros, diarios, revistas, etc. Para así, familiarizarlos con los trabajos y las exposiciones.
  5. Copiar textos: el objetivo es ir introduciendo términos más complejos, a medida que vayan creciendo. Favorece la atención y la memoria. Por eso, los dictados son tan recomendables, y más aún cuando la evaluación es cooperativa. Es decir, se da el binomio profesor-alumno en el proceso de la corrección.

 

Psicopedagoga: Maria Gil, @toc.psychohelp