7 consejos para enseñar a nuestros hijos e hijas a vivir el orden en casa y en el colegio

 

El orden es una virtud que se sitúa en la base de todas las otras virtudes humanas. Proporciona confianza y seguridad, y evita contratiempos. La educación del orden empieza desde muy pequeños, y es necesaria para el correcto desarrollo físico y mental de los niños.

 

  • Orden en los horarios de comer.
  • Orden en las horas de sueño.
  • Orden en el aseo personal y en las necesidades fisiológicas.
  • Orden en las salidas de paseo, los tiempos de juego.
  • Orden en casa, juguetes, ropa, etc.

 

Los niños van desarrollando su propio sentido de orden lógico y tienen tendencia a ordenar por medidas, materiales, colores, tipologías… Cuando un niño se acostumbra a tener los juguetes guardados en el mismo lugar, tendrá tendencia al orden, lo hará como un juego y además encontrará satisfacción al hacerlo. De los 2 a los 5 años no es difícil conseguir que el niño guarde los juguetes o su ropa en el mismo lugar. Por eso tenemos que jugar con él repetidas veces a poner las cosas en el mismo lugar y en el mismo orden.

 

La carencia de orden en el entorno y en el horario del niño produce:

  • Inseguridad y dependencia.
  • Desorganización y desorden en su vida.
  • Dificultad en la organización de su trabajo intelectual.
  • Poca fuerza de voluntad. Carencia de hábitos.
  • Poca colaboración.

 

La necesidad de orden en el entorno del niño no tiene nada que ver con el orden estético del adulto. Se trata de establecer un lugar para cada cosa de forma que

el niño pueda situar cada cosa en su lugar, y así pueda orientarse, comprender e interpretar su mundo.

 

Las maestras de La Farga infantil nos dan algunos consejos para enseñar a nuestros hijos e hijas a vivir el orden en casa y en el colegio.

 

  1. Ser ejemplo. Antes de nada, debemos dar ejemplo con nuestros actos.
  2. Déjale que se equivoque. Nuestra actitud debe transmitirles mensajes de autonomía y no de sobreprotección.
  3. Pon límites. Las normas ayudan a saber lo que tenemos que hacer y a conocer nuestros límites y las consecuencias nos ayudan a cumplir las normas.
  4. Como cualquier ser humano los niños aprenden por ensayo y error.
  5. La organización del entorno es tarea del adulto; los adultos organizamos el ambiente, el mobiliario y el material para facilitar la autonomía de los niños. Después les enseñaremos a limpiarlo y a tener cuidado de las cosas.
  6. Adapta el entorno a las necesidades de los niños.
  7. Organiza la habitación estableciendo un lugar para cada cosa y a su alcance. Guarda los juguetes en lugares accesibles y cómodos, enséñale que cada juguete se guarda en un lugar, coloca los cuentos en estantes bajos, ten perchas a su medida para que pueda colgar sus cosas al llegar de la escuela… y prioriza que prevalezca la autonomía más que no la estética.